SERVICIO DE DIETÉTICA Y NUTRICIÓN

Constituye el soporte básico de cualquier tratamiento para la obesidad. Sin un asesoramiento nutricional individualizado, las diferentes técnicas complementarias de adelgazamiento (infiltraciones, medicación, etc.), por si solas tienden al fracaso, y el efecto rebote (o ‘yo-yo’) aparece en la mayoría de los casos al finalizar el tratamiento.

Abandonar la idea que cualquier tratamiento o producto por si solo puede reducir el peso.
No gastarse dinero en productos de acción dudosa.
Comer de forma correcta, a corto plazo es un factor de protección del sistema inmunitario (infecciones) y repercute directamente en la normalización de parámetros analíticos: colesterol, triglicéridos, ácido úrico, hierro (anemias), calcio (osteoporosis), glucosa (diabetes).

Proponerse dietas que estén a nuestro alcance y que no nos supongan ningún esfuerzo exagerado (tanto para el propio cuerpo como para nuestro bolsillo). 
No pasar hambre (sólo el necesario para acostumbrar paulatinamente al cuerpo a la nueva ración de cada alimento).

Fomentar ideas claras sobre los conceptos básicos de alimentación/nutrición, evitando obsesiones y combinaciones extrañas de alimentos. 
La comida diaria debe prepararse de forma fácil y que no suponga ninguna preocupación.

Aceptar que las diferentes situaciones y etapas de nuestra vida modulan la sensación de apetito para responder a las necesidades reales de nuestro organismo. 
Por consiguiente, el consumo de alimentos no es estático, sino flexible, en función de los nuevos condicionantes: prácticas deportivas, menopausia, complicaciones gastrointestinales, úlceres por reflujo, estreñimiento, suplementación, envejecimiento (enriquecimiento, corregir o prevenir déficits)


cerrar página